El bordado sigue siendo la técnica más solicitada para personalizar una prenda polar, y no es casualidad: sobre tejidos gruesos como el micropolar o el poliéster, aguanta mucho mejor que una impresión estándar.
El hilo queda fijado a la fibra en lugar de depositarse sobre la superficie, así que no se agrieta, no pierde color y resiste lavado tras lavado sin perder nitidez.
Para uniformes corporativos, equipaciones de club o regalos promocionales que se van a usar temporada tras temporada, esa durabilidad marca la diferencia entre una imagen de marca cuidada y un logo que se ve deteriorado a los pocos meses.
