A diferencia de los tonos claros que enseguida marcan las huellas de uso, el gris tiene la ventaja de camuflar de forma natural la suciedad leve que se acumula a lo largo de las jornadas de trabajo. Una ventaja muy concreta para oficios de campo, obras o cualquier actividad expuesta al polvo, donde la prenda debe seguir presentable a pesar de un uso intenso.
Los matices varían de un modelo a otro: algunos tienden a un gris jaspeado más suave, otros a un antracita más profundo, ofreciendo así varias opciones según el acabado que busques para tu marca.
A nivel de rendimiento, nada distingue una softshell gris de una softshell de otro color: la estructura del tejido, su resistencia al viento y su tratamiento hidrófugo siguen siendo exactamente iguales. El gris responde, por tanto, a una elección de imagen y comodidad, no a un compromiso técnico.
